El enfoque poblacional-diferencial e interseccional constituye un marco analítico fundamental que busca reconocer que las personas no constituyen un grupo homogéneo, sino que viven condiciones, oportunidades y riesgos distintamente diferenciados. Estas diferencias derivan de múltiples factores como su edad, sexo, identidad de género, orientación sexual, pertenencia étnica, situación de discapacidad, condición de ruralidad u otras características sociodemográficas que determinan de manera significativa su posición social y acceso a oportunidades.